La perdición no es nuestro destino.

Las olas han dejado de ser olas,

el tiempo ha dejado de ser tiempo.

Y es que por mucho que pasen las horas,

vivimos fugaces, a destiempo.

 

Ofuscados en realidades paralelas,

en un presente extraño,

repleto de secuelas

que no dejan de hacer daño.

 

Humanos solitarios

sin ninguna aspiración.

Reflejos arbitrarios

hacia la  perdición.

 

Pedacitos recompuestos

de expectativas enterradas,

pendientes de proyectos

para ser descongeladas.

 

Recuperando la noción,

encontramos el camino,

y es que la perdición

no es nuestro destino.

Elionor Pons

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